El reloj sonó, y lo hizo a esa misma hora que tenía marcada la alarma, en concreto y para ser exactos, sonó a las siete en punto de la mañana, igual que todos los días anteriores, y exactamente a la misma hora en la que Kiki, (el perro chihuahua del vecino del sexto) que quizás fuese por aquello de tener nombre de gallo, por lo que ladraba todas las mañanas desde las siete en punto y durante media hora justa, de una manera tan desesperada como si le fuese la vida en ello.

( Vamos que ladraba dando por culo, hasta ir despertando a toda la comunidad de vecinos, como ayer, antier, trasantier etc. )

Pues como os iba ladrando, perdón contando… ( Es que hasta a mi, me pone de los nervios el perrito de los cojones ) A esa misma hora como todos los días, por la ventana del baño que daba al patio interior desde la cuarta planta, entre desagradables ladridos y otras voces, se escuchaba a Lucía discutiendo con Sandro, como de costumbre, y siempre sobre la misma e idéntica cuestión, el hallazgo de algunos mensajes de textos que tal vez ella no debía leer, pero que hizo por error, aunque en esos supuestos SMS nunca quedaban huellas para demostrar del todo que estos hubiesen existido. ( Hago una pausa aquí, para aclarar solo una cosa con el lector y continuamos ) ¿Como puede ser que Lucía alegue que algo sucede por error, cuando era ella la que entraba constantemente sin permiso en el WhatsApp de Sandro, buscando algo que justificara aquella infidelidad inexistente, que además ella nunca pudo corroborar con pruebas? En fin…Volviendo al tema, que ya eran las siete y diez cuando Eric, encendía la cafetera coincidiendo a la vez con el funcionamiento del ascensor, que como de rutina se escuchaba en todo el edificio chirriando de manera brusca, al subir y bajar por cada una de las plantas de sus doce pisos. Y fue en ese preciso instante entre el ruido de la cafetera, chirridos de ascensor, ladridos dando por culo y voces desagradables no antes ni después, cuando Eric, pensó que todos los sonidos mañaneros pronosticaban aparentemente lo que sería otro día exactamente igual que el día anterior. ” Dios, todos los días los mismo, cuando me va a pasar algo diferente que cambie esta vida monótona y aburrida ”  – se decía Eric interiormente, frotándose la cara con las manos y abriendo la boca para bostezar.

Puede que aún no hubiese terminado de bostezar, ( O de decir la frase del todo, da lo mismo ) cuando una premonición le sobresalto, una imagen de estas que desfilan por la mente de manera furtiva, y que no siempre sabemos como ubicar en nuestro cerebro para ser interpretada. Puede que tal vez sea por eso, por lo que Eric hiciese caso omiso al mensaje recibido, ( Y enviado desde vete tu a saber donde ) así que como tantos otros pensamientos que suceden a lo largo del día en la mente de cualquier ser humano, éste, fue omitido como tantos otros y sin que Eric quisiera darle mayor importancia.

” No sé si alguna vez os a sucedido, pero es curioso como a veces tenemos la percepción de que algo fuera de lo común va a pasar, y entonces, cuando dejamos pasar el día sin darle mayor importancia, pasa. Porque como dicen los mayores, lo que tiene que pasar tiene mucha fuerza, y encima, si tiene que pasar y está de Dios que pase, por más que no queramos, pasará “.

Eric salió a la calle y entonces notó que todo transcurría idéntico al día anterior pero, esta vez, apreció como si tuviese un olor diferente, puede que en aquella mañana hasta las voces fueran similares a la mañana anterior, pero sonando como de lejos. Eric, estaba raro, como ausente, y en cierta medida lo estaba, al menos hasta el momento en el que ubicó el pie izquierdo sobre la raya blanca de aquel paso de peatones, ( Dios, dijo Eric abriendo los ojos como un sapo y volviendo a pre-visualizar aquello que había acontecido en su mente poco antes). Y como ya sabemos que lo que tiene que pasar pasa,…paso, lo que no sabemos al menos por esta vez, si paso porque tenía que pasar, o porque Eric paso precisamente cuando – supo a ciencia cierta – no tenía que haber cruzado.

( No me preguntéis por qué, yo solo escribo lo que Eric pensó, y puedo deciros que en ese momento lo supo ).

Eric, miró solo a la izquierda de la ancha Avenida, e inició el cruce ya sin margen de maniobra ante un posible error, acto seguido y por inercia giro la cabeza del todo a la derecha. Lo primero que distinguió fue la delantera de aquel inmenso camión que se acercaba, y la cara sobresaltada de su conductor,…Lo segundo, más que visto ya fue sentido, y comenzó como un pequeño golpe a la altura del pecho. Después en tercer lugar, sintió como le iban crujiendo todos los huesos de cintura para abajo. “ Mientras tanto y como de lejos, Eric oía varios gritos y entre ellos, sobresalía una mujer que parecía repetir con voz chillona ¡Demasiadas cosas pasan!. Y todo eso fue solo un segundo poco antes de que su cuerpo casi sin dueño empezará a dar vueltas por el aire “.

De salida, un intento de salto carpado reconvertido en mortal por el impacto de aquel Pegaso marca Zeta, con unas dimensiones de 4.100 mm/1.580 mm/1.290 mm/2.340 mm, con Motor V8 delantero longitudinal, tracción trasera, transmisión de 5 velocidades manual, y un peso total de 980 kg, que en aquel instante circulaba a una velocidad aproximada de 80 kilómetros. A continuación varias piruetas paralelas casi perfectas, donde su cuerpo era movido como una marioneta en manos de un niño aprendiz de titiritero. Su cuerpo destartalado, dio al menos tres vueltas de campana, unidas a un giro con final invertido. La secuencia, que tanto para los allí presentes, como ahora para los lectores, parece fugaz, era admirable y digna de la mejor puntuación, si de una competición de gimnasta se tratase, ( Que desgraciadamente no es era caso ). Ya que la sucesión de vueltas se hicieron eternas para Eric, que seguía girando mientras que yo escribo describiendo para que ustedes puedan imaginarse mentalmente el atropello hasta el punto de verlo a modo de fotogramas en sus cabezas.

La de veces que el ser humano se plantea mirando a un ave…¿Como es la sensación placentera de volar, Verdad?…Pues Eric, gracias a este relato la estaba experimentado, pero de forma indeseada y a la vez que el dolor no lo hacía para nada agradable. La caída, pronto sería inevitable y Eric, todavía flotando dentro de su pequeño lapsus metal, sabía que más pronto que tarde llegaría el momento de descender hasta el suelo, y lo peor de todo es que viendo el plan de vuelo, el aterrizaje no presagiaba tener buena pinta.

El impacto sobre el asfalto fue desafortunadamente de espaldas, lo que hizo que su cuerpo votará como un balón, pero con la fisionomía de un muñeco de peluche, Eric, giraba a su libre albedrío sin ningún sentido, hasta que la cabeza, (Que no era la de un peluche, sino la de Eric) chocó justamente en el borde del adoquín de la acera, pero cinco o seis metros aproximadamente más abajo del punto de partida inicial. ( Porque allí, era donde tenía que golpear, y porque lo que tiene que pasar, tiene mucha fuerza y si tiene que pasar…) Paso así, y no de otra manera, para que después de tantas volteretas este fuese el lugar definitivo donde aterrizar. ( Y digo aterrizar por hacer más suave y menos doloroso para el lector el estacazo, o la hostia que pegó ).

El dibujo de Eric en el suelo era cuanto menos incomodo de visualizar, pues éste quedó totalmente destartalado. ( Para que el lector tenga una leve idea, digamos que quedó lo más parecido a la escena de la película “TOY STORY”, Cuando el niño Andy Davis, deja sobre la cama a Woody, ( El muñeco protagonista que es un vaquero ). Pues prácticamente así se quedó Eric, hasta el punto de que era imposible saber si la cabeza estaba al derecho o al revés, pues las piernas y los brazos tenían la posición casi imposible de estar perdiendo al juego del Twister. 

Entonces, como si alguien bajase el volumen del mundo, el murmullo en la calle descendió progresivamente, disminuyendo gradualmente hasta que por último cesaron los gritos más elevados de una mujer chillona que decía, ¡Demasiadas pocas cosas pasan!.

Todo se quedó completamente en silencio aunque Eric, seguía viendo tendido desde el suelo, como las personas se arremolinaban a su alrededor gesticulando con caras de espanto, sus bocas continuaban moviéndose, y sus manos se agitaban de manera expresiva, en las cuales se podía intuir lo que decían pero, no sin percibir el más mínimo sonido de sus voces. Mientras tanto, a Eric, se le venían a la cabeza ciertos instantes de su vida como diapositivas,…¡De repente!, se vio de niño quitando el papel de un regalo de reyes, de lo que según la forma del envoltorio sin duda sería su primera bicicleta. Acto seguido, pudo sentir un cosquilleo en los labios recordando como le daba el primer beso a Sheila, su único amor de adolescente.

– Sabemos que siempre se escucha decir que la vida pasa ante los ojos cuando uno va a morir. Pues no,…Después de aquellas dos placenteras micro secuencias, ante los ojos de Eric, solo paso el recuerdo de su madre dándole un tirón del brazo, y regañándole de pequeño con cara de enfado, ¡Eric, me sacas de quicio, ya sabes lo que te tengo dicho hijo! ¡Acuérdate de mirar siempre antes de cruzar, que viene un coche!…( O un camión podríamos decir )…Y adiós reyes. 

Eric comenzó a recomponerse, pero sentía su cuerpo raro, le pareció que era blandito y flexible como el de un contorsionista, torpemente se fue incorporando hasta que pudo ponerse de pie, donde curiosamente apreció que ya no le dolía nada, a la vez que percibía en sus oídos como las voces humanas subían lentamente hablando a su alrededor, hasta alcanzar los 60 decibelios que de costumbre suele tener una conversación normal.

– ¡Pero como has pasado así chiquillo sin mirar! decía una mujer de mediana edad, andando lentamente hasta la gente, y como queriendo ver de cerca el desenlace final.

– El panadero, pendiente al horno y de espaldas a la calle, le decía a una cliente, Psss ¡Es que iba demasiado ligero el camión!

– Vamos pa haberse matao,…Contesto la mujer atendida, que realmente no sabía ni de que estaban hablando.

– Otro, desde la parada del autobús dijo con parsimonia, La juventud no ve el peligro, y mientras exhalaba el humo de la última calada que sacó, del décimo cigarrillo del día”. 

– En definitiva, que todos daban su opinión argumentando el atropello, todos menos la chica del kiosco de la ONCE, que no lo vio, pero que fue lo bastantemente abismada como para abrir rápidamente la puerta del pequeño kiosquito, por donde escuchaba atentamente al gentío creando su propia opinión, y así poder comentar luego con la clientela sobre lo sucedido. 

– Una señora pomposa y repintada que fue la primera en llegar al lugar del siniestro, dijo alterada con los brazos abiertos clamando al cielo, y con una voz tan chillona y desagradable que casi superaba los decibelios anteriormente mencionados, ¡Es que demasiadas pocas cosas nos pasan! Si es que vamos locos por la vida, y a todas horas mirando el móvil señor,…¡Demasiadas pocas cosas pasan! ¡Demasiadas pocas cosas pasan! decía de manera machacona y repetitiva una y otra vez. 

– Una chica apoyada en la señal de Stop, la miraba y asentía casi sin inmutarse, a la vez que hacia fotos y grababa lo ocurrido con la idea de compartirlo en su Instagran, y así aprovechar la tragedia para ganar más adeptos. 

En definitiva…el mundo seguía su curso normal y Eric, que contemplaba la escena con fatiga y aún algo aturdido por el golpe, levanto las manos como Jesucristo, ( O como Charlton Heston en la escena de la película “Los Diez Mandamientos ) Cuando habla a los feligreses desde el Monte de los Olivos.

Pues de semejante manera, Eric hablo en plan profeta como queriendo tranquilizar y convencer a la gente de que nada grave había sucedido.

– Venga tranquilos no pasa nada, lo más importante es que no ha habido ningún herido, dijo a la vez que se dio la vuelta y vio su cuerpo sin vida sobre el suelo. 

Reflexión: A menudo nos quejamos de que todos los días son iguales, sin ser del todo conscientes del regalo que nos da la vida a cada mañana que nos despertamos. Espero que este ejemplo a modo de relato breve, os sirva de ayuda para daros cuenta de que no siempre los cambios son para mejor, y que lo que verdaderamente importa es tener salud, y ser felices con lo que tenemos, Que no es poco.

Att Guillermo Cano, Un abrazo y…Nos leemos Pronto.