José en Plena Juventud.

José López Martín al igual que su hermano nació en la calle Cruz de Montañina de esta ciudad un 18 de septiembre de 1.909. Hijo también de Rosario “La Chica” y de Juan “El Cabo de los Guardas”. Por lo tanto, hermano de Daniel “El Cabo de los Guardas” al que hemos rendido homenaje en el capítulo anterior a éste.

De joven José empezó a trabajar en las tierras que eran propiedad de Miguel “El de Quito” al que además de labrarle el campo, le traía en un carro desde el pueblo vecino de La Palma del Condado el pescado que Miguel vendía luego en el Mercado de Abastos. Pero la mayor parte de su vida transcurrió trabajando como agricultor en los terrenos de Lolita “La Tata” con independencia de que de vez en cuando se trasladaba una temporada a Jerez para realizar trabajos de injertos y también a Cádiz, donde estaba a cargo de una cuadrilla el tiempo que duraba la siega.

Siempre fue aficionado al cante y sus artistas predilectos fueron Manuel Vallejo, Juanito Valderrama, El Carbonerillo, Pepe Marchena y La Niña de los Peines.

Aunque su pasión por el cante fue desmesurada poco fue lo que se prodigó -a diferencia del resto de aficionados-, cantando por las tabernas del pueblo. Entre sus amistades más cercanas estaban Alfonso “El Colilla”, “El Nele”, Juan “La Huerta” Fernando “El Tarillo” y Diego “El Maquilla” con el que formó parte cantando en el grupo de campanilleros del Hogar del Pensionista.

En el nombre de Dios Poderoso empieza mi lengua, Reina y Celestial. A cantar las grandezas y triunfos del Santo Rosario para ti alabar. Mi voz alentar. Con que pueda mis ecos humildes al hombre, alegrarlo y al diablo, aterrar.

Al igual que su hermano, José, fue uno de los grandes aficionados de esta ciudad por lo que estuvo vinculado a la Peña Flamenca hasta que ésta tuvo abiertas sus puertas. Allí participaba junto al resto de cantaores locales cada vez que se celebraba algún tipo de evento, recital, intercambios y exaltaciones de la saeta donde siempre quiso él participar para aportar con su cante su granito de arena.

La necesitaras tú. Si la sangre que yo tengo en mis venas, la necesitarás tú, el corazón me exprimiera “pa” yo darte mi salud aunque luego me muriera.

Dicen que borra un querer. La ausencia larga y el tiempo, dicen que borra un querer. El sabio que lo escribió, no ha “querío” a una mujer como la he “querío” yo.

José, en las exaltaciones de saetas celebradas en la Peña Flamenca Ildefonso Pinto.

José murió a los 89 años y aunque no tuve la suerte de escucharlo en persona, durante la entrevista, su hija tuvo para conmigo un detalle: me lo puso cantando por saeta en una actuación celebrada en la Peña Flamenca, que ella conserva como un tesoro, como una joya, gracias al vídeo comunitario (Tele Condado) y de la que no piensa desprenderse jamás.

María, subiste al cielo a cambiar tu manto azul, por uno de seda negro, para el luto de Jesús, en el día de su entierro.

Tras escucharlo y para que el lector o lectora tenga una idea aproximada de cómo cantaba, puedo deciros que me recordó mucho en sus formas a Manuel Ávila, o artistas similares como, Bernardo “El de los Lobitos” y Manuel Cobitos.

Att Guillermo Cano, Un abrazo a tod@s,…y nos leemos pronto.