…Perdone ¿Es usted Guillermo Cano verdad? Esto fue lo que me pareció escuchar que me decía un señor mientras me acomodaba en la sala de espera de la clínica, Boccio. Yo, un poco pensando que no lo había entendido bien por eso de la mascarilla, lo mire como diciendo,…y claro, el señor al notar en mi semblante un poco de incredulidad me repitió: ¿Que si es usted Guillermo Cano?, ¡ah! ahora sí, el mismo le respondí… – Al principio pensé que sería una de esas personas, que sin ánimo de ofender a nadie, están siempre al acecho de conversaciones efímeras, (como yo las llamo), o lo que es lo mismo, hablar por hablar sin mirar con quién o del tema que sea, ya que la cuestión no es otra que hacer más amena la espera,…del banco, la carnicería, la peluquería, el médico, o el dentista, que fue el caso. Pero no, Joaquín que así se llama, resultó ser un gran aficionado, concretamente de la localidad Onubense de Calañas, pueblo que he visitado en diferentes ocasiones, y donde reside Gonzalo Clavero, gran persona y cantaor a quien estimo y admiro por su forma de mantener los estilos de Calaña, Valverde etc… – total, que ya poco a poco estuvimos debatiendo sobre el flamenco y los diferentes tipos de cantaores que existen, a lo que Joaquín resaltó, según su criterio, la “sequedad de creatividad” que padece el flamenco en nuestros días, muy al contrario de aquellos años en los que los cantaores tenían sus creaciones y cada cual según sus facultades aportaba algo a la gama estilística del cante, sobre todo a la rama del Fandango. – al final he de decir que fue una charla muy amena. Ya poco más tarde y en casa aún seguía rondándome por la cabeza aquello de la sequedad, y fue entonces cuando me acordé de un apartado que yo mismo escribiese hace unos años sobre ese tema, y que aparece dentro de mi libro “TESTIMONIOS Y RECUERDOS DE UN PUEBLO CANTAOR. Trabajo donde rindo homenaje hablando de todos/as los/as aficionados/as de mi pueblo de Bollullos del Condado, entre las fechas de 1903 a 2010. Busque en el libro, y efectivamente, así que aquí os os dejo ahora para que todos/as podáis leerlo. Dice así:

– Si de algo estoy seguro en lo que al cante se refiere es que para practicarlo deben de existir necesariamente unas condiciones mínimas unidas a la capacidad de saber transmitir lo que uno siente mientras está cantando. Y eso lo trae uno en el momento de nacer o no lo trae.
Aunque se empeñen muchos en rivalizar sobre el hecho de ser payo o gitano, o viceversa, para en función de ello cantar mejor o peor, mi sincera opinión se basa en primer lugar en lo que anteriormente he dicho. A partir de ahí, después, un montón de horas de estudio y una dedicación exclusiva e interminable para llegar a sonar más o menos con dignidad. Como en todo, señores y señoras. ¿O es que puede uno ejercer de abogado sin antes haber estudiado la carrera? ¿Verdad que no? Pues para el cante hay que hacer lo mismo: estudiar.
En cuanto a la mejor escuela, si me lo permiten, déjenme que les diga que lo primordial es empezar escuchando a los grandes hasta decidir cuál es el mejor modo expresivo a seguir, claro está, dependiendo de tus cualidades innatas. A renglón seguido, aprender a perfeccionar cuatro o cinco cantes de manera excelente con los que empezar a recorrer todos los concursos más o menos importantes y si se puede más adelante cantar un par de añitos para el baile, mejor que mejor.
Los diferentes tipos de cantaores, según dicen, suelen ser denominados: Intérpretes, Personales, Maestros y Creadores.
Yo, con todos mis respetos y con valor voy de manera ilustrativa, a tratar de hacer un acercamiento a
estos diferentes tipos explicando brevemente cada uno de ellos. Así el lector o lectora, tendrá una idea aproximada pudiendo llegar incluso a saber diferenciarlos.

INTÉRPRETE

– Digamos que el intérprete nace con unas condiciones innatas para cantar al tiempo que dispone de un buen oído por lo que, tras muchas repeticiones, aprende a asimilar los estilos elegidos que mejor se adaptan a sus cualidades personales y a su timbre vocal. De esta manera, consigue desarrollar dichos cantes. Aunque eso sí. Quedando siempre por regla general en sus interpretaciones, por debajo del nivel del artista en cuestión estudiado.

PERSONAL

– El Personal parte de la misma base que el Intérprete pero a diferencia de éstos, le imprimen nuevas formas y modos a todo lo que aprenden. Apoyados en la base de referencia de los estilos elegidos, va imponiendo sobre ellos su personalidad interpretativa aplicando algunas simples variaciones haciendo suyo -sin deformar- lo anteriormente de otros artistas estudiados.

MAESTROS

– Son llamados Maestros aquellos cantaores que con una gran dedicación y estudio, llegan con el paso de los años a tener un amplio bagaje sobre todos los cantes y estilos citados dentro del cante flamenco. Demostrando no sólo de manera magistral su forma de abordarlos e interpretarlos, sino además, expresando si fuese preciso dentro o fuera de los escenarios, sus conocimientos sobre la historia y la procedencia de todos ellos, independientemente de que éstos estén en vigor o desuso.

CREADOR

– El Creador comienza siendo más bien un cantaor personal desde sus inicios. Bien por sus condiciones interpretativas o porque son arrastrados por unas inquietudes que con el transcurso del tiempo acaba llevando a su forma de sentir, los cantes que aprende de los demás artistas estudiados. Continúan en ese empeño hasta que consiguen un punto de conocimiento del cante en toda la extensión de la palabra. Allí es donde encuentra la libertad suficiente para componer cosas nuevas, con un sabor flamenco. Creando a partir de la base de lo aprendido anteriormente pero sin adulterar.
Lo cierto es que a ésta última denominación son pocos los cantaores que tienen acceso ya que no basta con tener dedicación, facultades y conocimiento del cante, sino que a la vez es necesario poseer grandes dotes de composición para llegar a crear así un discurso propio sin dejar de perder la pureza del mensaje tradicional en los nuevos estilos y formas.
En la actualidad podríamos resaltar al cantaor granadino Enrique Morente como el creador más importante de esta última época. Es mi visión personal, claro. Pero creo que justificada y que cualquier otro aficionado podrá deducir después de hacer un amplio estudio de su trayectoria y su obra discográfica. En ella, su creatividad interpretativa se desborda constante e inesperadamente en cualquiera de los cantes tradicionales que, desde sus comienzos, Morente abordó de una manera muy personal, improvisando y rompiendo todos los esquemas y pautas que los artistas anteriores habían impuesto.

Así hasta llegar a dejarnos sus aportaciones personales por Fandangos, Tientos, Tangos, Alegrías, Seguiriyas y Cantes de Levante, pasando luego por varias creaciones aflamencadas en los tiempos de Bulerías, Tangos y Soleares como los que aparecen en algunos de sus trabajos discográficos como: “Negra, si tú supieras”, “El Pequeño Reloj” y “Morente sueña La Alhambra”. Pero están también los que encontramos dentro de su llamada Obra Maestra OMEGA, donde conjuga un repertorio perfectamente equilibrado con una expresión que viaja entre lo ortodoxo y heterodoxo sin dejar de sorprender a ambas partes hasta llegar a las Soleares, Tientos y Malagueñas que incluye en su último trabajo de estudio titulado: PABLO DE MÁLAGA, inspirado en la figura del pintor malagueño Pablo Picasso y en el que Enrique incluye algunos textos del genio de la pintura.
En la actualidad, existen otros autores y compositores destacados como son Juan Carlos Romero, Antonio “Jaraqueño”, Juan Antonio Salazar, José Miguel Évora, Isidro Muñoz, Manolo Sanlúcar, Juan Peña “El Lebrijano” y Vicente Amigo entre otros, cantaores y guitarristas que abordan la composición flamenca desde una nueva perspectiva pero con bastante calidad, combinando sobre la estructura básica de los cantes y aplicando en ellos nuevos giros y tonalidades inesperadas, junto a unas letras frescas y renovadoras. Eso sí, sin dejar de perder la fuerza y la emoción propia de los cantes tradicionales, siendo al mismo tiempo estas composiciones, más amenas y digeribles para el oído del aficionado de hoy, que la dureza con la que se caracteriza a los cantes tradicionales y añejos de siempre.

Guillermo Cano att Un abrazo,…y nos leemos pronto